17 mar. 2013

NO PARA DE NEVAR























Deberíamos levantarnos,
no para de nevar.

Descalzos, tras la ventana,
contemplamos los gigantes azules
coronados de nácar y de brumas.
Escuadrones de árboles
forman en la ladera
como firmes soldados
de barbas blancas.

Deberíamos levantarnos,
no para de nevar.

Volveré a hablarte en ruso y reirás,
reirás, otra vez, los chistes viejos,
me abrazaras con este amor perenne
que no rompen los siglos 
y nuestras risas conjuraran al monstruo
que horada con su frío el cuerpo.
Dices que aún es pronto
que en tu reloj siempre marca la una. 

Deberíamos levantarnos,
no para de nevar.